El Solsticio de invierno coincide con el día del calendario con una noche más larga y un día más corto. Esto tiene lugar cerca del 21 de Diciembre en el hemisferio Norte. La celebración de los solsticios no se trata más que de la celebración pagana, del nuevo resurgir de la luz y el declive de la oscuridad, que se utilizó como base a la implantación de la Navidad cristiana.
En el S. IV empezó a manifestarse ese interés del cristianismo por exaltar su celebración de carácter cristiano, es decir la Navidad, e imponerla sobre el resto de celebraciones paganas, haciéndolas coincidir en fecha, e incluso en elementos, como puede ser la tradición del árbol de Navidad. El nacimiento de Cristo no simboliza, pues, más que el vencimiento de la luz sobre la oscuridad. Es por ello que, actualmente, pese a la oficialidad de la versión cristiana, no debemos concebir la celebración de la Navidad, como una celebración meramente religiosa, pues, en esencia, no se trata más que de la celebración ancestral que año tras año nuestra estirpe viene celebrando.

Este año me surgió la posibilidad de celebrar este evento de una manera diferente a la que venía acostumbrado a hacerlo, es decir, de la manera tradicional cristiana. Democracia Nacional Joven y la Asociación Cultural Aquila Adalberti me otorgaron esa posibilidad, con una actividad maravillosa y bien organizada, por la que aprovecho para agradecer y felicitar.
A aquella gente que lea esto, no me queda más que felicitarle y desearle una feliz Navidad y celebración del solsticio, no importando la apariencia que tomen sus celebraciones, pues lo que importa es la esencia de esta tradición, que fluye por la sangre de nuestra estirpe desde tiempos inmemorables.
En el S. IV empezó a manifestarse ese interés del cristianismo por exaltar su celebración de carácter cristiano, es decir la Navidad, e imponerla sobre el resto de celebraciones paganas, haciéndolas coincidir en fecha, e incluso en elementos, como puede ser la tradición del árbol de Navidad. El nacimiento de Cristo no simboliza, pues, más que el vencimiento de la luz sobre la oscuridad. Es por ello que, actualmente, pese a la oficialidad de la versión cristiana, no debemos concebir la celebración de la Navidad, como una celebración meramente religiosa, pues, en esencia, no se trata más que de la celebración ancestral que año tras año nuestra estirpe viene celebrando.

Este año me surgió la posibilidad de celebrar este evento de una manera diferente a la que venía acostumbrado a hacerlo, es decir, de la manera tradicional cristiana. Democracia Nacional Joven y la Asociación Cultural Aquila Adalberti me otorgaron esa posibilidad, con una actividad maravillosa y bien organizada, por la que aprovecho para agradecer y felicitar.
A aquella gente que lea esto, no me queda más que felicitarle y desearle una feliz Navidad y celebración del solsticio, no importando la apariencia que tomen sus celebraciones, pues lo que importa es la esencia de esta tradición, que fluye por la sangre de nuestra estirpe desde tiempos inmemorables.



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