El otro día volví a tener una amena, a la vez que enervante, conversación con la persona a la que me refería en esta otra entrada. Recuerdo que se trata de, como ya dije, un forofo del PSOE, uno de esos hinchas políticos, de los que cogen unas siglas y con convencimiento defienden cualquier acción o postura de su "equipo" (que al fin y al cabo está mucho más cerca del forofismo deportivo que de la política).
La conversación surgió cuando, yendo en el bus vi en una marquesina un cartel publicitario bastante común de Zaragoza durante estas navidades. Este cartel es de la empresa Lacasa, fabricante de chocolates y de los grandísimos Lacasitos, y también, como no podía ser de otra manera, de turrón. Un cartel simple en el que aparece Carlos Latre, sujetando una tableta, y el eslogan: Si es Lacasa, es de Aragón (o algo por el estilo, no he podido encontrar la imagen en Internet). En ese momento dejé a un lado mi reflexión de lo paradójico que resulta utilizar a un personaje de Castellón para promocionar un producto aragonés del que ensalzas su propia naturaleza aragonesa, y pensé que tenía una buena oportunidad para anotar un tanto al compañero socialdemócrata.
Saqué el tema con una directa pregunta: ¿qué te parece que en Aragón se anime a consumir productos de la tierra? Sus respuestas fueron todo alabanzas. Remarcó lo importante que era ayudar a las industrias de aquí, que si estaba en nuestra mano debíamos dar prioridad a la compra de los productos de Lacasa, que un amigo de un familiar de un amigo de un primo suyo trabajaba ahí, y que comprar los productos de la empresa repercutiría positivamente sobre él. Incluso adquirió posiciones más radicales afirmando que los supermercados de aquí deberían de ofrecer sobretodo productos de esta marca y menor cantidad de productos de otros lugares. Yo ante eso le comenté que si bien era en cierto modo cierto, que notaba en él una cierta acritud hacia esos otros productos, que compartían con los de Lacasa su procedencia española.
Tras ello, le recordé la anterior conversación que tuvimos, y le expuse la siguiente conclusión: eres capaz de hacer todo lo posible por proteger un producto de Aragón, en detrimento de otros españoles, incluso llegando a tirar piedras sobre esos otros, y sin embargo no eres capaz de proteger un producto español frente a un producto chino que sí que está totalmente ajeno a tu ámbito autonómico y nacional. La respuesta que obtuve fue: No empieces ya con eso, nazi.
La conversación surgió cuando, yendo en el bus vi en una marquesina un cartel publicitario bastante común de Zaragoza durante estas navidades. Este cartel es de la empresa Lacasa, fabricante de chocolates y de los grandísimos Lacasitos, y también, como no podía ser de otra manera, de turrón. Un cartel simple en el que aparece Carlos Latre, sujetando una tableta, y el eslogan: Si es Lacasa, es de Aragón (o algo por el estilo, no he podido encontrar la imagen en Internet). En ese momento dejé a un lado mi reflexión de lo paradójico que resulta utilizar a un personaje de Castellón para promocionar un producto aragonés del que ensalzas su propia naturaleza aragonesa, y pensé que tenía una buena oportunidad para anotar un tanto al compañero socialdemócrata.Saqué el tema con una directa pregunta: ¿qué te parece que en Aragón se anime a consumir productos de la tierra? Sus respuestas fueron todo alabanzas. Remarcó lo importante que era ayudar a las industrias de aquí, que si estaba en nuestra mano debíamos dar prioridad a la compra de los productos de Lacasa, que un amigo de un familiar de un amigo de un primo suyo trabajaba ahí, y que comprar los productos de la empresa repercutiría positivamente sobre él. Incluso adquirió posiciones más radicales afirmando que los supermercados de aquí deberían de ofrecer sobretodo productos de esta marca y menor cantidad de productos de otros lugares. Yo ante eso le comenté que si bien era en cierto modo cierto, que notaba en él una cierta acritud hacia esos otros productos, que compartían con los de Lacasa su procedencia española.
Tras ello, le recordé la anterior conversación que tuvimos, y le expuse la siguiente conclusión: eres capaz de hacer todo lo posible por proteger un producto de Aragón, en detrimento de otros españoles, incluso llegando a tirar piedras sobre esos otros, y sin embargo no eres capaz de proteger un producto español frente a un producto chino que sí que está totalmente ajeno a tu ámbito autonómico y nacional. La respuesta que obtuve fue: No empieces ya con eso, nazi.



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